Vida de un lápiz
He sido sólo un lápiz de grafito
y he escrito centenares de palabras;
algunas esfumadas por la goma
y el resto conservadas para siempre.
Hollé desde las páginas de un diario,
a humildes servilletas de papel,
siguiendo directrices de un dictado
o en vuelos de una mente fantasiosa.
A veces fui culpado en la sequía,
tal vez porque esperaban que salieran
ideas deslumbrantes de mi punta.
Por ello fui mil veces mutilado,
por crueles sacapuntas implacables.
Por ello ya mi vida se consume,
no queda más carbón en esta mina,
no quedan más promesas que anotar.
Etiquetas: El inusual desparpajo del paquidermo anestesiado, Prosopopeya

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