Promesas
El eco de tu voz recién escrita
tronó como un disparo entre las nubes
y atadas a ese hechizo inmarcesible
se unieron en empíreo parlamento.
Los nimbos retumbaron en su tesis,
los cirros escucharon muy callados,
los cúmulos, según sus circunstancias,
y viose algún estrato disidente.
Y al fin, hubo un estrépito,
relámpagos radiantes,
y el cielo ennegrecía por momentos;
la lluvia convocada
manó con gran violencia
bañando e inundando los caminos.
Fue entonces que supimos la verdad;
que todas tus promesas imprudentes,
tu pérfida dicción falsificada
tan solo era un falaz papel mojado
Etiquetas: El inusual desparpajo del paquidermo anestesiado, Promesa, Tormenta

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home