viernes, octubre 16, 2026

Noviazgo

 Vivimos un noviazgo singular

las tardes con permiso de visita;

yo hacía de un amante casi anónimo

y tú de la mejor madre del mundo.


Flotabas sosegada en las lagunas

recónditas y turbias de tu mente

pensando que yo no era mal muchacho

e incluso resultaba familiar.


Y así, yo me colgaba en tu sonrisa

fingiendo ser tu iluso pretendiente,

llevándote en volandas por el brazo

y hallando a una mujer desconocida.


Y luego, al transcurrir una semana

de nuevo comenzaba desde cero;

forjaba en el cortejo una costumbre

y tú te divertías tan feliz.


Una última ocasión de descubrirte

tan libre de ataduras y complejos;

sin duda fue el mayor de los regalos,

que nunca se corrompe ni prescribe.


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