viernes, octubre 16, 2026

Amor

  No espero portentosos malabares,

ni muestras de gimnástico equilibrio;

No espero inesperados polvos mágicos

ni métodos de impulso tecnológico.

No espero sumisión ni mansedumbre,

ni el brillo de intelectos catedráticos;

no espero ningún físico modélico

ni atisbos de una afable santidad.

Tan solo unos latidos simultáneos,

un tiempo para fresas y manzanas

y un ímpetu entusiasta y compartido.

Un pálpito que augure que es posible

la súbita existencia de un amor

que asiente en una eterna primavera.

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