Amor
No espero portentosos malabares,
ni muestras de gimnástico equilibrio;
No espero inesperados polvos mágicos
ni métodos de impulso tecnológico.
No espero sumisión ni mansedumbre,
ni el brillo de intelectos catedráticos;
no espero ningún físico modélico
ni atisbos de una afable santidad.
Tan solo unos latidos simultáneos,
un tiempo para fresas y manzanas
y un ímpetu entusiasta y compartido.
Un pálpito que augure que es posible
la súbita existencia de un amor
que asiente en una eterna primavera.
Etiquetas: Amor, El inusual desparpajo del paquidermo anestesiado

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