Una parte de ti
Hay una parte de ti que no espera nada;
si acaso que baje la marea,
que amaine la tormenta,
que pasen los días
diluyendo el amargo sabor
de las lágrimas secas.
Si acaso que se acalle el rumor,
sordo, que pace dentro,
que se canse de murmurar
secretos a voces,
verdades a medias,
mentiras piadosas
y aguijones almendrados,
que matan un poco
los días que la cama
da un gélido abrazo solitario
y apaga los pulsos
y aterra a los ojos,
que se niegan a cerrarse
a menos que los anestesies
con lágrimas amargas
Etiquetas: El inusual desparpajo del paquidermo anestesiado, Lágrimas, Tristeza

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