domingo, septiembre 27, 2026

Roles

 Que fuimos manjares muy mal maridados

es algo que supe al primer entremés.

Tenías un cierto complejo de cava

y yo no pasaba de tinto peleón.

Poca cosa, pienso

para embriagarnos el uno al otro.

La vida ya me había cocinado,

poco hecho, 

en verdad, 

pero con un punto picante y agrio.

Tú sólo eras

la masa de un dulce casero

todavía sin cocer

con aspiraciones de coulant

si, algún día,

te hubieras decidido a entrar en el horno.

Yo no tenía mal gusto,

pero ya había conocido el hambre

y podía comer pan duro.

Tú mantenías aquel papel de gourmet,

oliéndome con la nariz arrugada

y mostrando,

sin pudor,

que no había sitio para mí,

en el presunto paraíso

de tu paladar.

Ambos morimos de esa inanición

que los juzgados,

bostezando,

llamaban divorcio.


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