El cielo no me da más que disgustos
El cielo no me da más que disgustos
e insiste en cercenar mi expectativa;
tan solo caen gotas de año en año
o a veces una tímida nevada.
Si acaso el armazón de algún satélite
que vuelve a casa lleno de respuestas,
o puede que la arena del desierto
que tiñe de rojizo la ciudad.
Y yo, que miro arriba me resigno,
sabiendo de lenguajes inventados,
de músicas tribales machaconas,
de míseros políticos inútiles;
de tóxicos que infectan el ambiente,
del precio demencial del carburante,
del vil absolutismo empresarial
o el hijo que dejamos a este mundo.
Saludo con tristeza a las Perseidas
y a todo el que se ve pasar de largo,
pensando que tal vez llegue ese día
que traiga un meteorito y nos extinga.
Etiquetas: Cielo, El inusual desparpajo del paquidermo anestesiado

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