No perder los papeles
Hay estudios que sostienen
que una tortura intangible,
un goteo persistente,
un taladrar impalpable,
un martirio innecesario,
una muerte exasperante,
una cuchilla en el alma,
un desangrar perezoso,
un enfermar en domingo,
una punzada alevosa
o, quizá, si nos apuran
un navajazo al espíritu,
no serán, ni por asomo
heridas tan lacerantes
como aguantar cada día
siete horas sin descanso
una lengua viperina
llena de mala intención,
con las entrañas podridas
y ponzoña en la palabra,
y conseguir, sin embargo,
aferrarse a la templanza
y no perder los papeles.
Etiquetas: El inusual desparpajo del paquidermo anestesiado, Maledicencia, Templanza

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