viernes, octubre 16, 2026

Magia blanca

 El hechicero de gafas y bata blanca

le daba pura magia encapsulada

y el rito resultaba bien sencillo.

Un vaso, agua, una lengua,

sin más conjuro 

que el ruido al tragar de la garganta.

Cerrar los ojos y esperar:

al fin de los problemas,

al cese de las voces,

al mundo detenido;

al cuero del bozal para emociones,

al filtro de la puta taquicardia,

a aquella colchoneta tan mullida,

al fondo del abismo,

volviendo las caídas un suceso,

quizás irrelevante,

y a veces tan inocuo.

Las cápsulas de magia incomprensible

que hacían el trabajo,

la trágica tarea,

de aquellos sortilegios misteriosos

que no aprendió de niño,

quizá porque sus padres insistían

en darle la hamburguesa masticada.


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