Un tornillo
A veces me siento un tornillo
brotando en un campo de amapolas;
metálico, herrumbroso;
vacilante.
en tanto las flores crecen
con la lluvia
o se mecen
con el viento,
me oxido en espiral
desatornillando la tierra,
hasta desprenderme de ella
pues jamás tendré raíces.
Y en tanto algunas
otorgarían un opiáceo placer,
yo no llegaría más allá
de sostener un cuadro
a la pared en que decora.
A veces sospecho,
profundamente,
que no debería estar aquí.
Etiquetas: El inusual desparpajo del paquidermo anestesiado, Prosopopeya

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