El niño
El niño nos observa con tristeza
y bota su balón en solitario,
mantiene desconfiado la distancia,
se sienta y nos espera en un bordillo.
El niño, que rezonga un resoplido,
conserva una semilla de ilusión,
la riega en el chorrillo de la fuente,
y enjuga con la manga su semblante.
El niño nos contempla, tan absortos,
dispersos, sin pasión, refunfuñando,
cargados con las bolsas de la compra
o haciéndole caricias al teléfono.
El niño nos conoce desde siempre,
no deja de mirarnos de reojo,
pensando que no todo está perdido,
debajo de tamaña mansedumbre.
El niño, que nos mira en las mañanas,
oculto muy al fondo del espejo
confía en que detrás de las ojeras
nos quede una migaja de niñez.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home