jueves, agosto 06, 2026

Manual para un desastre compartido

 Tal vez nos conocimos algo tarde,

a la hora en que los bares han cerrado,

o duelen demasiado las canciones

para oírlas con sueño y sin alcohol.


Traías un dossier de cicatrices,

incluso con notorias referencias;

yo estaba despedido de mí mismo

por vago y reincidente en la nostalgia.


Pedimos en la barra dos martinis

cansados de beber nuestras excusas.

Brindamos por los dos que fuimos antes

de vernos en aquella mesa coja.


Tú hablabas del amor como quien habla

de un fraude perseguido por hacienda,

con esos cuidadosos tecnicismos

de aquel que no lo encuentra muy legal.


Y yo, como es normal, solo asentía,

pues era de los tipos que en septiembre

lograba superar asignaturas

que nadie se atrevía ni a cursar.


Y claro, finalmente, nos besamos,

igual que dos ladrones debutantes

que ignoran si en verdad eso es un robo

o están poniendo cosas en su sitio.


Después vinieron días cotidianos,

cargados de pan duro y café tibio,

peleas por pamplinas trascendentes

y métodos de, al fin, hacer las paces,

que solo se veían en el cine.


Y en esas aprendimos a querernos,

sin red, sin garantías, sin seguro,

con algo de ese estúpido entusiasmo

que pones al montar, sin instrucciones,

un mueble que jamás se tiene en pie.


Pues tú dejabas luces encendidas

en zonas de la casa inhabitadas,

y yo apagaba incendios adoptivos

que luego nadie había declarado.


Pues éramos la cruel contradicción

de sábanas planchadas con resaca

sonriendo en una tarde de domingo.


Llegamos a jurar no hacernos daño,

que es el proceder más elegante,

de aquellos que en el fondo van a hacerlo.


Igual que los relojes fracturados,

había dos instantes en el día

que dábamos, unidos, la hora exacta.


Y entonces, hubo un martes al azar

—los dramas siempre escapan de los viernes—

que anclaste ante mis ojos tu mirada ,

con esa claridad insoportable

que tienes cuando has hecho las maletas

y todo el equipaje en tus adentros.


Dijiste: "esto no es amor"


Y yo, 

que siempre me guardé una despedida,

colgado de un abrazo imaginario,

te di la razón.


Aquello no era amor.


Era peor.


Era de verdad.




Ganador del III Premio de Poesía "Manolita Espinosa" de Almagro en 2026

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miércoles, agosto 05, 2026

A Juan Miguel Portillo

 Con Juan pasa a menudo, y sin razón,

que vemos al pirata, al mosquetero,

la espada, el octosílabo, el sombrero,

la chanza, la pericia, la intención.


Y Juan tiene un enorme corazón 

que late con la fuerza de un guerrero,

un sístole de noble caballero

que monta la cabeza de un dragón.


A Juan, que con las rimas hace magia,

le brota una poética hemorragia

de imágenes, de estrofas y versículos.


Y, en cambio, lo mejor de sus poemas

es siempre que te rompen los esquemas,

y salen del calor de sus ventrículos.

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lunes, agosto 03, 2026

El último habitante de este mundo

  Los virus infestaron el planeta

y luego nos llovieron meteoritos,

los campos, arrasados y marchitos,

lloraron la extinción casi completa.


Los mares desaguaron en la grieta

que abrieron terremotos inauditos,

volcanes proyectando megalitos,

y el cráter del impacto de un cometa.


Quedaron sin cervezas en los bares,

ardieron arsenales nucleares,

y el núcleo emergió de lo profundo.


Y aquí pervivo yo, tan vivaracha;

yo soy la sempiterna cucaracha, 

el último habitante de este mundo.


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martes, julio 21, 2026

Al mar

 Al mar solo le pido que se quede,

que nunca se retire de mi lado.

Al mar solo le pido que el pescado

lo traiga sin petróleo si puede.


Al mar solo le pido que si hiede

intente maloler por otro lado.

Al mar solo le pido, consternado,

que inunde a todo aquel que ensucie adrede.


Al mar solo le pido, por favor,

que nunca nos sustraiga su sabor

salado, dulce, amargo, incluso umami.


Al mar solo le pido, si se va,

que no regrese raudo desde allá

con toda la violencia de un tsunami.



De "El próximo tsunami"


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lunes, junio 29, 2026

Spider-Man

 Por culpa de una araña emponzoñada,

el tímido chaval del instituto

pasó a tener en menos de un minuto

su vida totalmente desquiciada.


Obtuvo una existencia acelerada,

la fuerza de un insecto diminuto,

la carga de un deber casi absoluto

y un tío que murió por no hacer nada.


El día que empezó a tejer sus redes,

el chico se subió por las paredes

y a veces se portó como un idiota,


lidiando con la duda pertinaz

de si era él o el tipo del disfraz

el novio preferido de Emejota.







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sábado, junio 27, 2026

Seres fantásticos y cómo domesticarlos

 Vampiro, cuando bebo de tus venas,

licántropo, si beso a dentelladas,

demonio, si profano tus almohadas,

fantasma, cuando arrastro mis cadenas.


Mutante, cuando cambio por las buenas,

dragón, si enciendo llamas apagadas,

gigante, cuando borro tus pisadas,

pirata, si no escucho a las sirenas.


En cambio, soy tan solo un ser humano,

respondo por mi esencia y por mi nombre,

me enfado, me entusiasmo y me encariño.


A veces me alimento de tu mano,

a veces bueno y malo, como un hombre,

a veces en tus brazos, como un niño.


 



De "El próximo tsunami"


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miércoles, junio 24, 2026

Las palabras

 Y yo, con tantas cosas que decir

y tú, con tantas vidas que contar,

pasamos tantas noches frente al mar

que no nos daba tiempo de dormir.


Teníamos un dulce porvenir,

las manos, preparadas para amar,

dos almas para abrir de par en par

y muchas cosas nuevas por vivir.


El tiempo, en sus mordiscos tan feroces,

después se fue llevando nuestras voces,

sembrando la distancia a su capricho.


Al fin, recolectamos un adiós,

un íntimo silencio para dos

callados, porque estaba todo dicho.





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