Ovejas
Que somos como ovejas es sabido
por todos, si exceptuamos al rebaño;
lo saben los pastores y los perros,
lo saben los que esquilan los vellones
e incluso quien tricota los jerséis.
El caso es que nos cuentan, como siempre,
y no cuando se marchan a dormir;
computan uno a uno los impresos,
aquellos que portamos a las urnas
ladrados por un lindo Border Collie.
Nos cuentan como ruta hacia sus sueños,
por mucho que el sufragio del ovino,
contenga toneladas de ilusiones,
ingentes cantidades de esperanza
o acaso pertinaz resignación.
Quizá, sin previo aviso, llegue un día
en que hartos de pastar semidormidos
dejemos de vivir arrebañados
y hagamos algún cambio en nuestra dieta
mordiendo al ovejero y a su chucho.

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