¡Qué esperabas!
¡Qué esperabas de un zoquete como yo,
tan ingenuo, tan estándar y tan bruto,
que no escribe con soltura ni la o
con el simple mecanismo de un canuto!
¡Qué esperabas de un incauto que pasó,
en el trance despiadado de un minuto,
a colgarse de un maldito sí o no,
que es un árbol que ni crece ni da fruto!
¡Qué esperabas de un sombrío funcionario
que se escapa de su hastío rutinario
deshojando margaritas a las bravas!
¡Qué esperabas de un adicto pretendiente
si no paras de seguirle la corriente
y te mira cautivado! ¡Qué esperabas!

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home