La visita
Se acuerda claramente de su nombre,
y pierde su mirada indiferente
tan tímida, tan niña, tan sonriente,
pensando "No conozco yo a este hombre"
Aun viendola tan niña y tan confusa
yo sé que esa mujer aún es mi madre,
por mucho que la vida le descuadre,
montada en su senil montaña rusa.
Y coge felizmente su cuchara
y ataca su bombón de chocolate,
y el tiempo por un rato se nos para,
y cuento sin pensarlo un disparate.
Da igual que no se acuerde de mi cara,
yo acudo para que ella me rescate.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home