A Rosales
María es una náyade silvestre,
un sueño con los pies sobre la tierra,
el hálito de paz de un mundo en guerra
que tiende a detonar cada semestre.
María es una flor extraterrestre,
un alma terca, tímida y gamberra,
la sístole de guardia que no cierra
por mucho que el hastío la secuestre.
Sus días son poéticos y abstemios.
Sus años no le cobran alquiler.
La vida ha comenzado a darle premios
(acaban de entregarle el Juan Bernier).
La musa de poetas y bohemios.
La niña que no quiso ser mujer.

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