Yonki
Adicto a los placeres comedidos
que pueda ocasionarme un arrumaco.
Esclavo del perfume afrodisiaco
que tienen los quizás reconvertidos.
Ferviente defensor de los latidos
que nunca se han marchado a por tabaco.
Confeso bebedor (como un cosaco)
de besos y zarpazos prometidos.
Forofo de un presunto amor eterno
que dure por lo menos medio invierno
y quiera calentarme los pies fríos.
Fanático de abrirme el corazón
tan solo con que en plena operación
enredes tus ojillos con los míos.

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